Hace unas semanas charlé con alguien que llevaba 18 años en la misma empresa.
Me dijo que se iba por una oportunidad mejor.Cuando le pregunté qué había pasado de verdad…
No era un problema de rotación.Era un problema de espejo.
Quien no cuida a su talento no lo pierde de golpe. Lo pierde poco a poco, en silencio.
A veces alguien no se va de una empresa. Se va de un liderazgo.
A veces es un jefe. A veces un mando intermedio. A veces simplemente un ambiente que cansa.
Y la pregunta que casi nunca nos hacemos es: «¿qué estamos haciendo nosotros para que se apague así?»
Porque a esa persona que le dijeron «ya no te comprometes», «se te nota más apagada», «ya no rindes igual»… nadie preguntó por qué.
Hace unos meses me contó su historia una profesional con seis años en la misma empresa.
Había formado a compañeros que llegaron después que ella.
Sacaba marrones adelante que nadie quería asumir. Y lo hacía bien, incluso cuando el entorno ya no era precisamente su mayor motivación.
Cuando salió una posición interna, se presentó sin dudarlo.
Antes de hacerlo, alguien le sugirió que quizá le encajarían mejor otras funciones. Que igual aquel puesto no era lo suyo.
Se presentó igualmente.
No se la dieron.
Le dijeron que le faltaba algo.
Pero si algo tenía de sobra era criterio, trayectoria real y ganas de seguir creciendo.
Con el tiempo empezó a hacerse otra pregunta.
¿Y si el problema no era lo que le faltaba?
Siempre había sido de las que preguntan cuando algo no tenía sentido. De las que aportan ideas aunque nadie se las pida. De las que no aceptan un “siempre se ha hecho así” como única respuesta.
Y todavía existen organizaciones donde una mirada diferente no siempre se interpreta como una fortaleza.
A veces, sin darse cuenta, se termina confiando antes en quien genera comodidad que en quien impulsa el crecimiento.
No porque sea más competente.
Sino porque resulta más sencillo trabajar con quien rara vez cuestiona las decisiones.
Y ahí es donde muchas organizaciones corren un riesgo silencioso: confundir la comodidad con el potencial.
Promocionar no consiste solo en reconocer lo que una persona ya ha demostrado.
También consiste en confiar en todo lo que todavía puede llegar a aportar.
Porque el talento no siempre necesita buscar una oportunidad fuera.
A veces, solo necesitaba que alguien se atreviera a verlo dentro.
Se acerca el veranito y con él un “hasta luego” de los periodos formativos.
Hace unas semanas dimos por concluido, con mucha penita por cierto, el curso de IA EN TU BOLSILLO para la concejalía de la mujer del Ayuntamiento de Alcalá de Henares
Para mi ha sido una de las mejores experiencias tanto a nivel docente, como profesionales en este ámbito de las que he tenido la suerte de formar parte. Un grupo de mujeres que apenas habían usado la IA, unos ordenadores, una clase, y sobre todo mucho compromiso, propósito, y ganas de aprender y superarse.
Ha sido un reto acompañar en estas semanas a algunas de “mis chicas” con 60, 70 años…que apenas sabían abrir un Gmail, a crear asistentes con Chat GPT o Claude, hacer dossieres interactivos con Gemini, investigar con Perplexity, crear documentos, skills, pequeñas app y flujos de trabajo que muchas personas a mi alrededor no se atreven. Y precisamente por que ellas se han atrevido y porque avanzar y aprender no va de edad o de la posición que “ocupes” en este momento, va de que alguien se siente contigo, crea en ti, y te dé la oportunidad , confié en ti y vea incluso lo que tú no estás viendo en ti en este momento.
Ellas trajeron las ganas, su recorrido profesional y personal del que he aprendido muchísimo, ojalá seguir siendo ellas con el paso de los años…también trajeron creencias del tipo “ no voy a poder” “no sé” “esto no es para mí”…. Pero más allá de los conocimientos en IA que traía para ellas, quise aportarles esa confianza, ese talento que veía en ellas y ese acompañamiento que ha hecho que salgan cosas geniales en estas semanas.
Para mi la IA comenzó siendo algo que podía aplicar en mi vida personal y profesional para hacérmela más cómoda y productiva pero siempre me gusta ir un paso más allá y no “quedármelo para mi” y poder compartir con las personas esto, y cualquier cosa que pueda hacerles la vida más fácil y les recuerde que pueden y que hay gente que cree y confía en ellas, porque a veces, como en la vida, nos hacemos más pequeño/as” para encajar en sitios en los que no se nos permite expandirnos.
Si estás leyendo esto, te digo de corazón que “el problema” no eres tú, es el molde, que no te deja crecer más de lo que tú puedes y sabes, pero que cuando alguien te da ese molde amplio, eres capaz de crecer a pasos multiplicados.
No tienes que hacerte pequeño/a para encajar, simplemente tienes que cambiar el molde donde buscas expandirte, porque ahí fuera sí hay personas que creen en tu potencial.
Recuerda que un bonsái no puede seguir creciendo siempre en el mismo tiesto pequeño.
Ha sido un placer poder acompañar a “mis chicas” en este nuevo molde y darnos la oportunidad mutua de aprender y aportarnos. Nos veremos pronto 😊 y muchas gracias a MainJobs , Yaiza y su equipo por la confianza.
También hace unas semanas empezamos este curso con una pregunta muy sencilla:
«¿cómo estás usando la IA ahora mismo?»
La mayoría respondía con un «poco» o un «no me atrevo». Hoy, ese mismo equipo de la Agencia de Servicios Sociales y Dependencia de Andalucía cierra 20 horas de formación habiendo creado sus propios asistentes de IA, diseñado flujos de trabajo con varias herramientas conectadas, y hasta construido pequeñas aplicaciones y agentes autónomos sin programar una sola línea.
Hemos trabajado con Claude, ChatGPT, Gemini, Kimi… cada una con su personalidad, pero todas con el mismo propósito: liberar tiempo para lo que de verdad importa, que es el criterio, la sensibilidad y la decisión humana.
Porque eso es lo primero que desmontamos: la IA no es un buscador. Es un colaborador. No piensa por ti, piensa contigo. Y la responsabilidad de lo que se firma sigue siendo de quien lo firma.
Lo que más me ha emocionado no han sido las herramientas (que también), sino ver cómo personas con perfiles muy distintos —de Servicios Sociales, RRHH, técnicos, administración— han perdido el miedo y se han atrevido a probar, a equivocarse, a preguntar.
Esa es mi vocación: Que cada persona descubra que no hace falta saberlo todo para empezar, solo dar el primer paso.
Como digo en mi libro «Todo éxito comienza con un primer paso»: el camino se construye andando, y este equipo ya está caminando.
Y yo, mientras acompaño a otros a dar su primer paso, sigo dando los míos.
No siempre con la energía al máximo. A veces con cansancio, con dudas, con esos días en los que cuesta más avanzar que quedarse quieta. Pero sigo caminando hacia mis metas, porque sé que ahí está el camino: no en no parar nunca, sino en no dejar de retomarlo.
Gracias a la Junta de Andalucía y Nascor Formación por la confianza, y a cada participante por recordarme, una vez más, por qué hago lo que hago.
Gracias a la Junta de Andalucía por confiar en este proyecto, y a cada participante por las ganas y la generosidad de aprender juntos.
La diferencia no está en la herramienta… está en cómo decides usarla. ✈️
Hay proyectos que nacen de una idea… y otros que nacen de una necesidad muy real.
Después de meses de trabajo, aprendizaje y muchas horas explorando el potencial de la IA, hoy por fin puedo compartir uno de esos proyectos.
He creado un chatbot inteligente de orientación, pensado para acompañar en momentos que todos conocemos:
🎯 dudas sobre empleabilidad
🎯 metas profesionales y/o personales
🎯 desánimo en la búsqueda de trabajo y en el día a día…
🎯 orientación cuando no sabes muy bien por dónde empezar
Trabajando y acompañando a personas, muchas veces me pasa algo:
Me gustaría poder estar en muchos sitios a la vez.
Responder a cada duda, acompañar cada momento de bloqueo, escuchar cuando alguien lo necesita… pero la realidad es que no siempre podemos contestar al instante.
Y a veces… justo en ese momento alguien necesita una orientación, una pregunta que le haga pensar o simplemente un pequeño empujón.
De ahí surgió esta idea.
Un asistente que no pretende sustituir el acompañamiento humano, pero sí estar disponible cuando alguien lo necesita, para reflexionar, ordenar ideas y seguir avanzando.
Para mí ha sido un proceso de aprendizaje y semanas de trabajo en cada huequito libre:
Crear la lógica, diseñar las conversaciones, entrenarlo, probarlo, mejorarlo… combinando orientación, experiencia real y tecnología.
Porque si algo tengo claro es que la IA no sustituye a las personas, pero bien utilizada puede ayudarnos a llegar más lejos y acompañar mejor.
De mirar al nuevo mercado, a los cambios (sí, también tecnológicos),
y preguntarte: ¿cómo puedo aportar más y mejor?
𝗘𝘀𝘁𝗲 𝗶𝗻𝗶𝗰𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗮ñ𝗼 𝗹𝗹𝗲𝗴𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗴𝗮𝗻𝗮𝘀 ( como siempre hago), 𝗰𝗼𝗻 𝗳𝗼𝗰𝗼 𝘆 𝗰𝗼𝗻 𝘂𝗻 𝗱𝗼𝘀𝘀𝗶𝗲𝗿 𝗽𝗿𝗼𝗳𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗿𝗲𝗻𝗼𝘃𝗮𝗱𝗼.
Un dossier que no solo recoge lo que he hecho,
sino cómo he evolucionado, cómo entiendo hoy la formación, el acompañamiento y el desarrollo profesional en un entorno que cambia rápido.
No puedo ni quiero esperar a ver lo que viene, a seguir sembrando, aportando y formándome en nuevos retos como son la IA para mi este año, en la posibilidad real de optimizar procesos,impactar en el trabajo de las personas y poder vivir una cultura adaptativa de lo que viene.
𝗖𝗿𝗲𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗰𝗼𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗼́𝘀𝗶𝘁𝗼.
𝗘𝗻 𝗲𝗹 𝘁𝗮𝗹𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝗻𝗮.
En la tecnología como aliada cuando se entiende bien.
Y en las personas que deciden no quedarse quietas esperando a que el mercado decida por ellas.
Este dossier es una fotografía actual de mi camino profesional…
Si caminamos por una calle llena de tiendas,¿qué nos hace detenernos frente a un escaparate y no en otro? La respuesta es sencilla: la forma en la que se presenta. Un buen escaparate transmite orden,claridad y un mensaje que conecta.
En la búsqueda de empleo ocurre lo mismo: tu CV,tu forma de expresarte y tu actitud en una entrevista son tu escaparate personal.
🌟 𝗘𝗹 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼
Siempre lo digo: un profesional sin autoconocimiento es como un 𝑝𝘪𝘭𝘰𝘵𝘰 𝘴𝘪𝘯 𝘪𝘯𝘴𝘵𝘳𝘶𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴. 𝘗𝘶𝘦𝘥𝘦 𝘥𝘦𝘴𝑝𝘦𝘨𝘢𝘳, 𝑝𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘰 𝘴𝘢𝘣𝘳𝘢́ 𝘴𝘪 𝘷𝘢 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘳𝘦𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘤𝘰𝘳𝘳𝘦𝘤𝘵𝘢.
Por eso, usamos herramientas como el DAFO personal (Fortalezas, Debilidades, Oportunidades y Amenazas).
Las fortalezas son tus superpoderes,lo que ya llevas en tu mochila de vuelo.
Las debilidades son esa kriptonita que puedes transformar si la identificas.
Las oportunidades son las corrientes de aire favorables que impulsan tu carrera.
Y las amenazas son las turbulencias externas que aprenderás a anticipar.
🔹 𝗔𝗿𝗴𝘂𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻, 𝗱𝗲𝗯𝗮𝘁𝗲 𝘆 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗲𝗻𝘀𝗼
En la vida profesional no basta con saber mucho, también hay que saber comunicarlo y defenderlo.
Un proceso de selección es, en parte, un ejercicio de debate:
Argumentas cuando hablas de tu experiencia.
Debates internamente al responder preguntas difíciles.
Llegas a consensos cuando alineas lo que quieres con lo que la empresa busca.
🔹 𝗖𝗩 𝘆 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝘃𝗶𝘀𝘁𝗮: 𝘁𝘂 𝗲𝘀𝗰𝗮𝗽𝗮𝗿𝗮𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻
Un CV no es tu biografía,es tu escaparate:debe ser claro,atractivo y destacar lo mejor de ti.Igual que una tienda no pone todo en el escaparate, tú tampoco debes contarlo todo. Selecciona, prioriza y resalta.
La primera impresión cuenta.
El lenguaje no verbal refuerza tu mensaje.
La capacidad de conectar marca la diferencia entre un candidato más y un candidato elegido.
🔹 𝗛𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗯𝗹𝗮𝗻𝗱𝗮𝘀: 𝗲𝗹 𝗽𝗮𝘀𝗮𝗽𝗼𝗿𝘁𝗲 𝗮𝗹 𝗳𝘂𝘁𝘂𝗿𝗼
Cada vez más, las empresas buscan personas que, además de conocimientos técnicos, tengan habilidades sociales y emocionales:
Comunicación clara.
Trabajo en equipo.
Gestión emocional.
Adaptabilidad al cambio.
Estas competencias son el verdadero “plus” que convierte un perfil en memorable.
👀 ¿Cuántos malentendidos has vivido que empezaron con una palabra cruzada, un tono frío, un correo seco…?
🧠 A veces creemos que comunicar es simplemente hablar. Pero en realidad, comunicar bien es una habilidad emocional. Y cuando no se cuida, aparecen tensiones, frustraciones y conflictos que podríamos haber evitado con algo tan sencillo como… una pausa, una pregunta, un cambio de enfoque.
En uno de nuestros últimos talleres en empresas, nos centramos en algo que todos necesitamos (y más cuando hay presión, clientes exigentes o compañeros en modo “tormenta”): 💡 Cómo mejorar la comunicación para prevenir conflictos y responder mejor ante la agresividad.
🎯 ¿Por qué entrenar la Inteligencia Emocional en el trabajo?
Porque el conflicto no se evita ignorándolo. Se evita entendiéndolo y sabiendo gestionarlo. Y eso empieza por nosotros mismos:
🧩 Autoconocimiento
“¿Qué me está pasando?” → Saber poner nombre a la emoción es el primer paso para no dejar que ella tome el control.
🛑 Autorregulación emocional
“No se trata de reprimir lo que siento, sino de aprender a RESPONDER en vez de REACCIONAR.” Una emoción no gestionada puede ser como un coche sin frenos en bajada… 🚗💥
🎧 Escucha activa
Escuchar no es solo hacer silencio fuera, sino también por dentro. ¿Estás oyendo o estás esperando tu turno para hablar?
🧘♀️ Asertividad
La habilidad de decir lo que hay que decir, sin aplastar ni pedir perdón por existir. Imagínatelo como un puente: te sostienes tú, pero dejas que el otro cruce.
🌱 Empatía
No es ponerse en los zapatos del otro, es mirar el mundo con sus gafas. Y entender que para esa persona, ese color emocional es real.
📦 ¿Y si probamos con una pausa?
La mayoría de los conflictos no necesitan una solución inmediata. Necesitan una pausa inteligente.
⌛️ Un “necesito pensarlo”, un “¿te parece si hablamos en 5 minutos?”, un “me gustaría entender mejor lo que necesitas”.
La pausa no es pasividad, es estrategia emocional.
🔄 Pequeños cambios, grandes efectos
✅ Cambia “no puedo hacer nada” por “¿qué sí está bajo mi control?” ✅ Cambia “me ha dicho esto y me ha dolido” por “¿por qué me ha afectado así?” ✅ Cambia “esto siempre es igual” por “¿qué puedo hacer diferente yo esta vez?”
🧭 Y la motivación… ¿de quién depende?
Spoiler: no viene de casa, ni te la da tu jefe. La motivación es un resultado de lo que tú haces con lo que vives. No es solo energía. Es sentido. Es motor.
💡 Cuando conectas con tu propósito, incluso las tareas repetitivas tienen un para qué. 💬 “Si ves el vaso medio vacío… elige uno más pequeño.” 😉
💥 En resumen…
📌 La comunicación no es solo una habilidad técnica. Es una herramienta emocional. 📌 Escuchar, poner límites, regularnos… se entrena. Como los músculos. 🏋️ 📌 Y cuando se entrena, el equipo respira mejor. El clima mejora. Las relaciones fluyen. 📌 Y tú, como profesional, te sientes más en calma y en control.
🙌Porque cuando tú estás bien contigo, todo cambia fuera.
En atención al cliente, no basta con oír; hay que escuchar con todo el cuerpo. A veces nos centramos tanto en resolver rápido, que se nos olvida que la verdadera solución empieza por una escucha de calidad. Y no, no es solo poner la oreja… es mucho más que eso.
👂 Escucha activa: cuando el cliente habla, tu trabajo es hacer silencio… por dentro también
Imagina que el cliente está regando una planta (su problema, su emoción, su necesidad), y tú eres la tierra. Si interrumpes, es como si cubrieras la planta con una tapa: el agua se desborda. En cambio, si escuchas sin juicios y sin prisas, el mensaje cae justo donde debe.
💡 Consejos prácticos:
Evitar interrumpir: Deja que el cliente termine. A veces solo necesita soltar su malestar para empezar a escuchar tu solución.
Escuchar sin juicio: No pongas etiquetas tipo “otra que se queja por lo mismo”. Cada historia es única, y si la juzgas, dejas de entenderla.
Parafrasear y resumir: Repetir con tus palabras demuestra comprensión y evita malentendidos. Ejemplo: “Entonces, si entiendo bien, lo que te molesta es que te atendieron de forma muy impersonal, ¿es así?”
🧠 Este gesto sencillo vale oro. Es como devolverle al cliente un espejo donde puede verse con claridad.
🧍♀️ Lenguaje no verbal: tu cuerpo habla antes que tu voz
Tu cara, tu tono, tus gestos… son como la portada de un libro: si no invitan a leer, el mensaje se pierde. Aunque estés detrás del teléfono, tu actitud se percibe: una sonrisa se escucha, y una postura tensa también.
💡 Trucos útiles:
Mantén una postura relajada y abierta (sí, aunque no te vean, tú lo sientes).
Sonríe mientras hablas: tu voz lo transmite.
Asiente mentalmente mientras el otro habla: activa tu empatía.
🎭 Imagina que eres un actor de teatro de voz. El escenario es la llamada, y tu tono es el vestuario. ¿Qué quieres que transmita?
🗣 Asertividad: decir lo que hay que decir… sin aplastar ni disculparse por existir
Ser asertivo no es ser “blando” ni “duro”. Es como ser un puente firme entre dos orillas. Te sostienes tú, pero permites que el otro cruce.
Aquí van tres técnicas que a mí me encantan y que en el entorno empresarial funcionan muy bien:
🌉 1. Acuerdo parcial Una joya cuando hay que suavizar sin ceder del todo. Ejemplo: “Entiendo que esto te haya molestado, y a la vez creo que hay otra forma de verlo que puede ayudarte.”
😌 2. Preparación emocional previa Antes de abordar una conversación difícil, respira, céntrate y recuerda: no es contra ti. Si tú estás calmado, gestionas mejor lo que venga.
🥪 3. Técnica del sándwich Ideal para dar feedback sin que el otro levante un muro defensivo. Ejemplo: “Valoro tu constancia con los clientes. En esta ocasión noté que se te fue el tono en una llamada, y sé que con tu actitud eso se puede pulir fácilmente.”
🎭 Bonus: adapta tu forma de comunicar según el perfil DISC
Aplicar el modelo DISC en atención al cliente es como tener un mapa para cada tipo de viajero. Aquí te dejo una guía rápida con estilo metafórico incluido:
Perfil D (Determinante): directo como una flecha. Ve al grano, sin florituras. 🏹 “Te lo digo claro porque es importante para todos.”
Perfil I (Influyente): necesita conexión, reconocimiento. 🎈 “Me encanta cómo contagias entusiasmo, vamos a ver juntos cómo mejorar esto.”
Perfil S (Estable): como un lago tranquilo. Necesita suavidad, seguridad. 🌊 “Quiero comentarte algo con calma, porque para mí es importante que estemos bien.”
Perfil C (Cumplidor): datos, precisión, estructura. 📊 “He analizado los datos de la semana y hay puntos que podemos optimizar juntos.”
En resumen, mejorar la atención al cliente no es solo cuestión de procesos, sino de actitud, empatía y entrenamiento. Cuando escuchas de verdad, cuidas cómo te expresas y adaptas tu mensaje… dejas de ser solo una voz, y te conviertes en alguien que marca la diferencia.
Hoy os traigo una lectura que me hace especial ilusión.
En 2021 publiqué mi primer libro «todo éxito comienza con un primer paso» del cual os he hablado mucho en este medio.
En el capítulo 2, hablo de la importancia de fijar objetivos, y hoy, he adaptado este capítulo al ámbito empresarial, y os lo comparto en primicia😀
Me gustaría leeros =)
«La marea mueve el barco, pero tú diriges las velas», S. Polo, 2020.
Un equipo se reúne en la sala de reuniones de la empresa para planificar el nuevo trimestre. Es una ocasión importante: se han fijado grandes retos, y cada departamento debe estar alineado. Sin embargo, al revisar los objetivos propuestos y las tareas asignadas, el grupo se queda en silencio. Con tantos tecnicismos y propuestas sin aterrizar, nadie parece tener claro por dónde empezar o qué aportar. Como suele ocurrir cuando hay confusión o miedo al juicio, las dudas se quedan en el aire, sin respuesta.
Llega la jefa de equipo y pregunta: «Equipo, ¿qué deseamos tomar?». Y, como Fulanito y Fulanita, el grupo responde con lo mínimo para salir del paso: «Algo ligerito, por favor». Resultado: objetivos genéricos, tareas vagas y, al final del trimestre, resultados lejos de lo esperado. Y lo más importante: un equipo poco motivado y desconectado del propósito.
¿Sabes lo que no tomó ese equipo? DECISIONES.
La vida de un equipo, como la de una persona, también se parece al mar. Hay vientos, mareas, tormentas, y a veces aguas tranquilas. El entorno laboral está lleno de factores incontrolables: cambios de estrategia, clientes exigentes, reajustes presupuestarios… Pero el barco sigue siendo el equipo, y las velas que lo mueven son sus decisiones, su acción y, sobre todo, su dirección.
Como en cualquier viaje, para llegar a un buen puerto necesitamos OBJETIVOS. Y no solo eso, sino saber desde dónde partimos, qué herramientas tenemos a bordo y qué hábitos pueden acercarnos o alejarnos de esa meta.
En coaching de equipos, hablamos de la importancia de la VISIÓN COMPARTIDA. Si no sabemos a qué destino apunta nuestro barco, cada miembro del equipo remará hacia una dirección distinta. Por eso, es fundamental alinear sueños individuales con objetivos comunes, convertir la fantasía de «ser un equipo de alto rendimiento» en planes reales con acción y fechas.
Y aquí llega otra pregunta clave: ¿es lo mismo un sueño que un objetivo? En coaching decimos que no. El sueño inspira, pero el objetivo transforma. La diferencia entre uno y otro es un plan de acción y una fecha. Quiero que mi equipo trabaje mejor, se comunique mejor, logre resultados. Perfecto. Pero, ¿cuándo? ¿Cómo sabremos si lo estamos consiguiendo?
Ahí entra la metodología SMART (o MARTES, si prefieres):
Medible: Debes cuantificar tu objetivo, que este sea medible en la realidad o en el tiempo.
Alcanzable: Que sea coherente con nuestros recursos y capacidades.
Realista: Que se pueda lograr dentro del contexto actual y con plazos claros y adaptados
Tangible: Concreto en el tiempo
Específico: Concreto y claro
Satisfactorio: Retador
Lo desarrollo:
MEDIBLE: Que se pueda cuantificar
Objetivos como “quiero mejorar en mi trabajo”, “quiero motivar más a mi equipo” o “quiero que las reuniones sean más eficaces” están bien como punto de partida, pero no son suficientes si no los bajamos al terreno de lo concreto.
➡️ Ejemplo profesional: “Quiero que mi equipo de atención al cliente reduzca el AHT (Average Handling Time) en 30 segundos durante el próximo trimestre”.
➡️ Otro ejemplo: “Quiero aumentar la conversión de ventas del 12% al 15% en los próximos dos meses”.
¿Ves la diferencia? Medir un objetivo nos permite saber si vamos por buen camino o si necesitamos ajustar acciones. No es lo mismo querer adelgazar que querer perder 5 kg en tres meses. O decir “quiero que mi equipo esté más unido” que marcar una actividad conjunta cada semana y medir su impacto con un cuestionario de clima laboral.
ALCANZABLE: Que pueda lograrse con los recursos actuales
Aquí entra en juego la honestidad contigo mismo y con tu equipo. ¿Tienes tiempo, medios, equipo, competencias… para alcanzar ese objetivo?
➡️ Ejemplo: No es alcanzable decir “quiero que mi equipo multiplique por 10 las ventas en una semana” si ni siquiera se han formado en técnicas de upselling. Pero sí es alcanzable proponer una subida del 10% mensual si cuentas con la formación y seguimiento adecuados.
Piensa en esto: muchas veces los objetivos no se alcanzan no porque sean imposibles, sino porque pedimos correr una maratón sin ni siquiera haber andado 1 km.
REALISTA: Que tenga sentido en este momento
Aquí es donde muchas personas y equipos tropiezan: querer resultados de campeonato sin haber pasado por entrenamientos previos. Lo que es alcanzable puede no ser realista si no se ajusta a tu momento vital, profesional o al nivel del equipo.
➡️ Ejemplo realista: “Quiero liderar un equipo multidisciplinar en el próximo año” es realista si ya has sido responsable de proyectos y estás formándote en liderazgo. No lo sería si acabas de incorporarte a la empresa hace dos semanas sin experiencia en coordinación.
➡️ Ejemplo de coaching: En sesiones de coaching, muchas veces surge un objetivo como “Quiero tener un equipo 100% autónomo en un mes”. ¿Es alcanzable? Puede ser. ¿Es realista? No si actualmente haces micromanagement, no delegas y tu equipo tiene poca experiencia. En ese caso, habría que dividirlo en pasos más pequeños: “delegar tareas menores”, “dar feedback efectivo”, “fomentar la toma de decisiones”.
Los objetivos necesitan tiempo, paciencia y también saber retroceder cuando toca. Como en esa receta que necesita cocción lenta. No por subir el fuego vas a cocinarla antes… lo más probable es que se queme. Y eso aplica también al liderazgo.
TANGIBLE: Que tenga una fecha o entrega concreta
Un objetivo sin una fecha límite es solo un deseo. ¿Cuántas veces has oído “algún día quiero lanzar mi proyecto”, “algún día montaré un equipo de formación”, “algún día escribiré un libro”?
➡️ Ejemplo profesional: “Quiero presentar un plan de mejora del clima laboral antes del 30 de junio”. Ya no es solo un deseo, ahora hay un compromiso, una acción y una fecha.
➡️ Ejemplo en equipos: “Vamos a implementar una dinámica de feedback semanal durante el próximo mes y medir su impacto con una encuesta interna el día 30”.
Piensa en la pizza. Si está pensada para cenar hoy, de poco sirve que esté lista dentro de dos años. ¿Puedes terminarla dentro de dos años? Sí. Pero ya no será útil para el momento en que la necesitabas. No por eso hay que abandonar el objetivo, pero quizá toque reorganizarlo. Lo importante es tener claro para cuándo quieres lograr lo que te propones. Y si hay que reajustar, también está bien.
ESPECÍFICO: Un objetivo debe ser claro, conciso y definido, sin ambigüedades.
Quiero que tu mente lo visualice. Si no lo ves, si no puedes imaginarlo, si no puedes casi tocarlo… entonces no está bien planteado. No vale “quiero que el equipo esté mejor”, “quiero estar bien en el trabajo”, “quiero que haya buen rollo”. ¿Qué significa mejor?, ¿cómo sabrás que hay buen rollo?
En coaching de equipos, esto se traduce en: 🧩 “Queremos reducir en un 20% las discusiones improductivas en reuniones de equipo en los próximos dos meses.” 🧩 “Queremos que cada miembro del equipo aporte al menos una idea por semana en las sesiones de innovación del viernes.”
¿Ves la diferencia entre “queremos mejorar la comunicación” y esto último? Uno es una intención, el otro, una dirección. Un objetivo específico se convierte en brújula para el equipo. Lo pueden ver, tocar, medir, y cada paso les acerca.
¿Recuerdas cuando dijiste: “quiero adelgazar”? Bien, di más: ¿cuánto peso quieres perder?, ¿de dónde?, ¿cómo lo vas a hacer?, ¿qué vas a cambiar hoy?
SATISFACTORIO: El objetivo tiene que tener un para qué claro.
Aquí es donde conectamos con la motivación, la emoción, el deseo. El “porque sí” no sirve. ¿Qué vas a sentir cuando logres eso? ¿Qué vas a conseguir más allá del dato, del número?
En el trabajo en equipo, puedes tener un objetivo medible, alcanzable, realista y temporal, pero si no conecta con algo que emocione al equipo… se convierte en una tarea más.
🎯 Un objetivo satisfactorio suena así: 🧠 “Queremos reducir las pausas largas para que nos dé tiempo a terminar antes y podamos salir a nuestra hora, sin agobios.” ❤️ “Queremos tener un espacio de escucha real donde podamos decir lo que nos preocupa, porque sabemos que así trabajamos mejor y nos sentimos parte del equipo.”
Volviendo a tu ejemplo personal: adelgazar 7 kg puede ser un número frío. Pero si detrás está el deseo de sentirse ágil para correr con tu hijo, o de subir una montaña con tus amigos, o de reencontrarte contigo misma… entonces ya no es un objetivo, es una motivación vital. Y eso cambia todo.
Imagina un objetivo de equipo como una gincana: si las pistas están mal dadas o no sabemos interpretarlas, no solo no llegamos al tesoro, sino que el equipo se frustra, se desconecta o se rinde antes de tiempo.
En este viaje, mi rol como coach no es decidir por ti ni decirte qué película ver. Es sostener la linterna, alumbrar el camino, ayudarte a interpretar el mapa. El trabajo, el caminar, es cosa tuya y de tu equipo. Y la recompensa también.
Así que, como en ese restaurante, antes de que alguien más pregunte qué desea tomar tu equipo… hacedlo vosotros. Tomad decisiones. Trazad un rumbo. Y no temáis al mar: el aprendizaje está en la travesía.
En nuestro día a día, a menudo nos encontramos buscando maneras de mejorar nuestra productividad y gestionar mejor el tiempo. Sin embargo, en la búsqueda de alcanzar nuestras metas y ser más productivos, olvidamos un factor fundamental: el equilibrio entre nuestros hábitos saludables y la gestión de nuestras emociones. El exceso de esfuerzo, la presión constante por lograr más y más rápido, y el temor a no ser suficientemente productivos, pueden conducirnos a la frustración, el agotamiento y la sensación de estar perdiendo el rumbo.
Por eso, el primer paso hacia una verdadera productividad no está solo en la organización del tiempo, sino en la creación de hábitos saludables que nos permitan mantener un equilibrio físico y emocional. De nada sirve tener la agenda más organizada del mundo si nuestro cuerpo y mente están al límite de su capacidad. Es esencial cuidarnos y permitirnos transitar los momentos de incomodidad y dolor, entendiendo que el descanso, la pausa y la reflexión también son partes cruciales del proceso.
1. Mantener hábitos saludables es la clave para tener energía durante todo el día. Dormir bien, comer correctamente y realizar actividad física no solo impactan nuestra salud, sino también nuestra productividad. Cuando nuestro cuerpo se siente bien, nuestra mente también se siente más enfocada y motivada.
2. Gestionar las emociones es otro aspecto esencial. Reconocer nuestros miedos, frustraciones y ansiedades, y aprender a transformarlos en motivación, es una habilidad poderosa. Solo así podemos tomar decisiones acertadas, sin que las emociones nos desborden.
3. Productividad con consciencia: La productividad no significa trabajar sin descanso ni sacrificarnos constantemente. Se trata de saber cuándo actuar con intensidad y cuándo dar espacio al descanso. El verdadero secreto está en el equilibrio.
Es cierto que ser productivos es fundamental para alcanzar nuestras metas, pero nunca debemos olvidar que el proceso también es parte del objetivo. Como mencioné anteriormente, la clave está en reconocer que «menos es más» en ciertos momentos. Hay que saber cuándo soltar y cuándo seguir avanzando.
La motivación y la productividad son claves para avanzar, pero siempre debemos recordar que cuidarnos y reconocer nuestras emociones son pasos esenciales para alcanzar nuestros sueños de manera sostenible. La reflexión constante sobre cómo gestionamos nuestro tiempo y nuestras prioridades es lo que nos permite avanzar sin agotarnos ni perdernos en el proceso.