De mirar al nuevo mercado, a los cambios (sí, también tecnológicos),
y preguntarte: ¿cómo puedo aportar más y mejor?
𝗘𝘀𝘁𝗲 𝗶𝗻𝗶𝗰𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗮ñ𝗼 𝗹𝗹𝗲𝗴𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗴𝗮𝗻𝗮𝘀 ( como siempre hago), 𝗰𝗼𝗻 𝗳𝗼𝗰𝗼 𝘆 𝗰𝗼𝗻 𝘂𝗻 𝗱𝗼𝘀𝘀𝗶𝗲𝗿 𝗽𝗿𝗼𝗳𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗿𝗲𝗻𝗼𝘃𝗮𝗱𝗼.
Un dossier que no solo recoge lo que he hecho,
sino cómo he evolucionado, cómo entiendo hoy la formación, el acompañamiento y el desarrollo profesional en un entorno que cambia rápido.
No puedo ni quiero esperar a ver lo que viene, a seguir sembrando, aportando y formándome en nuevos retos como son la IA para mi este año, en la posibilidad real de optimizar procesos,impactar en el trabajo de las personas y poder vivir una cultura adaptativa de lo que viene.
𝗖𝗿𝗲𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗰𝗼𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗼́𝘀𝗶𝘁𝗼.
𝗘𝗻 𝗲𝗹 𝘁𝗮𝗹𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝗻𝗮.
En la tecnología como aliada cuando se entiende bien.
Y en las personas que deciden no quedarse quietas esperando a que el mercado decida por ellas.
Este dossier es una fotografía actual de mi camino profesional…
Si caminamos por una calle llena de tiendas,¿qué nos hace detenernos frente a un escaparate y no en otro? La respuesta es sencilla: la forma en la que se presenta. Un buen escaparate transmite orden,claridad y un mensaje que conecta.
En la búsqueda de empleo ocurre lo mismo: tu CV,tu forma de expresarte y tu actitud en una entrevista son tu escaparate personal.
🌟 𝗘𝗹 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼
Siempre lo digo: un profesional sin autoconocimiento es como un 𝑝𝘪𝘭𝘰𝘵𝘰 𝘴𝘪𝘯 𝘪𝘯𝘴𝘵𝘳𝘶𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴. 𝘗𝘶𝘦𝘥𝘦 𝘥𝘦𝘴𝑝𝘦𝘨𝘢𝘳, 𝑝𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘰 𝘴𝘢𝘣𝘳𝘢́ 𝘴𝘪 𝘷𝘢 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘳𝘦𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘤𝘰𝘳𝘳𝘦𝘤𝘵𝘢.
Por eso, usamos herramientas como el DAFO personal (Fortalezas, Debilidades, Oportunidades y Amenazas).
Las fortalezas son tus superpoderes,lo que ya llevas en tu mochila de vuelo.
Las debilidades son esa kriptonita que puedes transformar si la identificas.
Las oportunidades son las corrientes de aire favorables que impulsan tu carrera.
Y las amenazas son las turbulencias externas que aprenderás a anticipar.
🔹 𝗔𝗿𝗴𝘂𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻, 𝗱𝗲𝗯𝗮𝘁𝗲 𝘆 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗲𝗻𝘀𝗼
En la vida profesional no basta con saber mucho, también hay que saber comunicarlo y defenderlo.
Un proceso de selección es, en parte, un ejercicio de debate:
Argumentas cuando hablas de tu experiencia.
Debates internamente al responder preguntas difíciles.
Llegas a consensos cuando alineas lo que quieres con lo que la empresa busca.
🔹 𝗖𝗩 𝘆 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝘃𝗶𝘀𝘁𝗮: 𝘁𝘂 𝗲𝘀𝗰𝗮𝗽𝗮𝗿𝗮𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗮𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻
Un CV no es tu biografía,es tu escaparate:debe ser claro,atractivo y destacar lo mejor de ti.Igual que una tienda no pone todo en el escaparate, tú tampoco debes contarlo todo. Selecciona, prioriza y resalta.
La primera impresión cuenta.
El lenguaje no verbal refuerza tu mensaje.
La capacidad de conectar marca la diferencia entre un candidato más y un candidato elegido.
🔹 𝗛𝗮𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗯𝗹𝗮𝗻𝗱𝗮𝘀: 𝗲𝗹 𝗽𝗮𝘀𝗮𝗽𝗼𝗿𝘁𝗲 𝗮𝗹 𝗳𝘂𝘁𝘂𝗿𝗼
Cada vez más, las empresas buscan personas que, además de conocimientos técnicos, tengan habilidades sociales y emocionales:
Comunicación clara.
Trabajo en equipo.
Gestión emocional.
Adaptabilidad al cambio.
Estas competencias son el verdadero “plus” que convierte un perfil en memorable.
👀 ¿Cuántos malentendidos has vivido que empezaron con una palabra cruzada, un tono frío, un correo seco…?
🧠 A veces creemos que comunicar es simplemente hablar. Pero en realidad, comunicar bien es una habilidad emocional. Y cuando no se cuida, aparecen tensiones, frustraciones y conflictos que podríamos haber evitado con algo tan sencillo como… una pausa, una pregunta, un cambio de enfoque.
En uno de nuestros últimos talleres en empresas, nos centramos en algo que todos necesitamos (y más cuando hay presión, clientes exigentes o compañeros en modo “tormenta”): 💡 Cómo mejorar la comunicación para prevenir conflictos y responder mejor ante la agresividad.
🎯 ¿Por qué entrenar la Inteligencia Emocional en el trabajo?
Porque el conflicto no se evita ignorándolo. Se evita entendiéndolo y sabiendo gestionarlo. Y eso empieza por nosotros mismos:
🧩 Autoconocimiento
“¿Qué me está pasando?” → Saber poner nombre a la emoción es el primer paso para no dejar que ella tome el control.
🛑 Autorregulación emocional
“No se trata de reprimir lo que siento, sino de aprender a RESPONDER en vez de REACCIONAR.” Una emoción no gestionada puede ser como un coche sin frenos en bajada… 🚗💥
🎧 Escucha activa
Escuchar no es solo hacer silencio fuera, sino también por dentro. ¿Estás oyendo o estás esperando tu turno para hablar?
🧘♀️ Asertividad
La habilidad de decir lo que hay que decir, sin aplastar ni pedir perdón por existir. Imagínatelo como un puente: te sostienes tú, pero dejas que el otro cruce.
🌱 Empatía
No es ponerse en los zapatos del otro, es mirar el mundo con sus gafas. Y entender que para esa persona, ese color emocional es real.
📦 ¿Y si probamos con una pausa?
La mayoría de los conflictos no necesitan una solución inmediata. Necesitan una pausa inteligente.
⌛️ Un “necesito pensarlo”, un “¿te parece si hablamos en 5 minutos?”, un “me gustaría entender mejor lo que necesitas”.
La pausa no es pasividad, es estrategia emocional.
🔄 Pequeños cambios, grandes efectos
✅ Cambia “no puedo hacer nada” por “¿qué sí está bajo mi control?” ✅ Cambia “me ha dicho esto y me ha dolido” por “¿por qué me ha afectado así?” ✅ Cambia “esto siempre es igual” por “¿qué puedo hacer diferente yo esta vez?”
🧭 Y la motivación… ¿de quién depende?
Spoiler: no viene de casa, ni te la da tu jefe. La motivación es un resultado de lo que tú haces con lo que vives. No es solo energía. Es sentido. Es motor.
💡 Cuando conectas con tu propósito, incluso las tareas repetitivas tienen un para qué. 💬 “Si ves el vaso medio vacío… elige uno más pequeño.” 😉
💥 En resumen…
📌 La comunicación no es solo una habilidad técnica. Es una herramienta emocional. 📌 Escuchar, poner límites, regularnos… se entrena. Como los músculos. 🏋️ 📌 Y cuando se entrena, el equipo respira mejor. El clima mejora. Las relaciones fluyen. 📌 Y tú, como profesional, te sientes más en calma y en control.
🙌Porque cuando tú estás bien contigo, todo cambia fuera.
En atención al cliente, no basta con oír; hay que escuchar con todo el cuerpo. A veces nos centramos tanto en resolver rápido, que se nos olvida que la verdadera solución empieza por una escucha de calidad. Y no, no es solo poner la oreja… es mucho más que eso.
👂 Escucha activa: cuando el cliente habla, tu trabajo es hacer silencio… por dentro también
Imagina que el cliente está regando una planta (su problema, su emoción, su necesidad), y tú eres la tierra. Si interrumpes, es como si cubrieras la planta con una tapa: el agua se desborda. En cambio, si escuchas sin juicios y sin prisas, el mensaje cae justo donde debe.
💡 Consejos prácticos:
Evitar interrumpir: Deja que el cliente termine. A veces solo necesita soltar su malestar para empezar a escuchar tu solución.
Escuchar sin juicio: No pongas etiquetas tipo “otra que se queja por lo mismo”. Cada historia es única, y si la juzgas, dejas de entenderla.
Parafrasear y resumir: Repetir con tus palabras demuestra comprensión y evita malentendidos. Ejemplo: “Entonces, si entiendo bien, lo que te molesta es que te atendieron de forma muy impersonal, ¿es así?”
🧠 Este gesto sencillo vale oro. Es como devolverle al cliente un espejo donde puede verse con claridad.
🧍♀️ Lenguaje no verbal: tu cuerpo habla antes que tu voz
Tu cara, tu tono, tus gestos… son como la portada de un libro: si no invitan a leer, el mensaje se pierde. Aunque estés detrás del teléfono, tu actitud se percibe: una sonrisa se escucha, y una postura tensa también.
💡 Trucos útiles:
Mantén una postura relajada y abierta (sí, aunque no te vean, tú lo sientes).
Sonríe mientras hablas: tu voz lo transmite.
Asiente mentalmente mientras el otro habla: activa tu empatía.
🎭 Imagina que eres un actor de teatro de voz. El escenario es la llamada, y tu tono es el vestuario. ¿Qué quieres que transmita?
🗣 Asertividad: decir lo que hay que decir… sin aplastar ni disculparse por existir
Ser asertivo no es ser “blando” ni “duro”. Es como ser un puente firme entre dos orillas. Te sostienes tú, pero permites que el otro cruce.
Aquí van tres técnicas que a mí me encantan y que en el entorno empresarial funcionan muy bien:
🌉 1. Acuerdo parcial Una joya cuando hay que suavizar sin ceder del todo. Ejemplo: “Entiendo que esto te haya molestado, y a la vez creo que hay otra forma de verlo que puede ayudarte.”
😌 2. Preparación emocional previa Antes de abordar una conversación difícil, respira, céntrate y recuerda: no es contra ti. Si tú estás calmado, gestionas mejor lo que venga.
🥪 3. Técnica del sándwich Ideal para dar feedback sin que el otro levante un muro defensivo. Ejemplo: “Valoro tu constancia con los clientes. En esta ocasión noté que se te fue el tono en una llamada, y sé que con tu actitud eso se puede pulir fácilmente.”
🎭 Bonus: adapta tu forma de comunicar según el perfil DISC
Aplicar el modelo DISC en atención al cliente es como tener un mapa para cada tipo de viajero. Aquí te dejo una guía rápida con estilo metafórico incluido:
Perfil D (Determinante): directo como una flecha. Ve al grano, sin florituras. 🏹 “Te lo digo claro porque es importante para todos.”
Perfil I (Influyente): necesita conexión, reconocimiento. 🎈 “Me encanta cómo contagias entusiasmo, vamos a ver juntos cómo mejorar esto.”
Perfil S (Estable): como un lago tranquilo. Necesita suavidad, seguridad. 🌊 “Quiero comentarte algo con calma, porque para mí es importante que estemos bien.”
Perfil C (Cumplidor): datos, precisión, estructura. 📊 “He analizado los datos de la semana y hay puntos que podemos optimizar juntos.”
En resumen, mejorar la atención al cliente no es solo cuestión de procesos, sino de actitud, empatía y entrenamiento. Cuando escuchas de verdad, cuidas cómo te expresas y adaptas tu mensaje… dejas de ser solo una voz, y te conviertes en alguien que marca la diferencia.
Hoy os traigo una lectura que me hace especial ilusión.
En 2021 publiqué mi primer libro «todo éxito comienza con un primer paso» del cual os he hablado mucho en este medio.
En el capítulo 2, hablo de la importancia de fijar objetivos, y hoy, he adaptado este capítulo al ámbito empresarial, y os lo comparto en primicia😀
Me gustaría leeros =)
«La marea mueve el barco, pero tú diriges las velas», S. Polo, 2020.
Un equipo se reúne en la sala de reuniones de la empresa para planificar el nuevo trimestre. Es una ocasión importante: se han fijado grandes retos, y cada departamento debe estar alineado. Sin embargo, al revisar los objetivos propuestos y las tareas asignadas, el grupo se queda en silencio. Con tantos tecnicismos y propuestas sin aterrizar, nadie parece tener claro por dónde empezar o qué aportar. Como suele ocurrir cuando hay confusión o miedo al juicio, las dudas se quedan en el aire, sin respuesta.
Llega la jefa de equipo y pregunta: «Equipo, ¿qué deseamos tomar?». Y, como Fulanito y Fulanita, el grupo responde con lo mínimo para salir del paso: «Algo ligerito, por favor». Resultado: objetivos genéricos, tareas vagas y, al final del trimestre, resultados lejos de lo esperado. Y lo más importante: un equipo poco motivado y desconectado del propósito.
¿Sabes lo que no tomó ese equipo? DECISIONES.
La vida de un equipo, como la de una persona, también se parece al mar. Hay vientos, mareas, tormentas, y a veces aguas tranquilas. El entorno laboral está lleno de factores incontrolables: cambios de estrategia, clientes exigentes, reajustes presupuestarios… Pero el barco sigue siendo el equipo, y las velas que lo mueven son sus decisiones, su acción y, sobre todo, su dirección.
Como en cualquier viaje, para llegar a un buen puerto necesitamos OBJETIVOS. Y no solo eso, sino saber desde dónde partimos, qué herramientas tenemos a bordo y qué hábitos pueden acercarnos o alejarnos de esa meta.
En coaching de equipos, hablamos de la importancia de la VISIÓN COMPARTIDA. Si no sabemos a qué destino apunta nuestro barco, cada miembro del equipo remará hacia una dirección distinta. Por eso, es fundamental alinear sueños individuales con objetivos comunes, convertir la fantasía de «ser un equipo de alto rendimiento» en planes reales con acción y fechas.
Y aquí llega otra pregunta clave: ¿es lo mismo un sueño que un objetivo? En coaching decimos que no. El sueño inspira, pero el objetivo transforma. La diferencia entre uno y otro es un plan de acción y una fecha. Quiero que mi equipo trabaje mejor, se comunique mejor, logre resultados. Perfecto. Pero, ¿cuándo? ¿Cómo sabremos si lo estamos consiguiendo?
Ahí entra la metodología SMART (o MARTES, si prefieres):
Medible: Debes cuantificar tu objetivo, que este sea medible en la realidad o en el tiempo.
Alcanzable: Que sea coherente con nuestros recursos y capacidades.
Realista: Que se pueda lograr dentro del contexto actual y con plazos claros y adaptados
Tangible: Concreto en el tiempo
Específico: Concreto y claro
Satisfactorio: Retador
Lo desarrollo:
MEDIBLE: Que se pueda cuantificar
Objetivos como “quiero mejorar en mi trabajo”, “quiero motivar más a mi equipo” o “quiero que las reuniones sean más eficaces” están bien como punto de partida, pero no son suficientes si no los bajamos al terreno de lo concreto.
➡️ Ejemplo profesional: “Quiero que mi equipo de atención al cliente reduzca el AHT (Average Handling Time) en 30 segundos durante el próximo trimestre”.
➡️ Otro ejemplo: “Quiero aumentar la conversión de ventas del 12% al 15% en los próximos dos meses”.
¿Ves la diferencia? Medir un objetivo nos permite saber si vamos por buen camino o si necesitamos ajustar acciones. No es lo mismo querer adelgazar que querer perder 5 kg en tres meses. O decir “quiero que mi equipo esté más unido” que marcar una actividad conjunta cada semana y medir su impacto con un cuestionario de clima laboral.
ALCANZABLE: Que pueda lograrse con los recursos actuales
Aquí entra en juego la honestidad contigo mismo y con tu equipo. ¿Tienes tiempo, medios, equipo, competencias… para alcanzar ese objetivo?
➡️ Ejemplo: No es alcanzable decir “quiero que mi equipo multiplique por 10 las ventas en una semana” si ni siquiera se han formado en técnicas de upselling. Pero sí es alcanzable proponer una subida del 10% mensual si cuentas con la formación y seguimiento adecuados.
Piensa en esto: muchas veces los objetivos no se alcanzan no porque sean imposibles, sino porque pedimos correr una maratón sin ni siquiera haber andado 1 km.
REALISTA: Que tenga sentido en este momento
Aquí es donde muchas personas y equipos tropiezan: querer resultados de campeonato sin haber pasado por entrenamientos previos. Lo que es alcanzable puede no ser realista si no se ajusta a tu momento vital, profesional o al nivel del equipo.
➡️ Ejemplo realista: “Quiero liderar un equipo multidisciplinar en el próximo año” es realista si ya has sido responsable de proyectos y estás formándote en liderazgo. No lo sería si acabas de incorporarte a la empresa hace dos semanas sin experiencia en coordinación.
➡️ Ejemplo de coaching: En sesiones de coaching, muchas veces surge un objetivo como “Quiero tener un equipo 100% autónomo en un mes”. ¿Es alcanzable? Puede ser. ¿Es realista? No si actualmente haces micromanagement, no delegas y tu equipo tiene poca experiencia. En ese caso, habría que dividirlo en pasos más pequeños: “delegar tareas menores”, “dar feedback efectivo”, “fomentar la toma de decisiones”.
Los objetivos necesitan tiempo, paciencia y también saber retroceder cuando toca. Como en esa receta que necesita cocción lenta. No por subir el fuego vas a cocinarla antes… lo más probable es que se queme. Y eso aplica también al liderazgo.
TANGIBLE: Que tenga una fecha o entrega concreta
Un objetivo sin una fecha límite es solo un deseo. ¿Cuántas veces has oído “algún día quiero lanzar mi proyecto”, “algún día montaré un equipo de formación”, “algún día escribiré un libro”?
➡️ Ejemplo profesional: “Quiero presentar un plan de mejora del clima laboral antes del 30 de junio”. Ya no es solo un deseo, ahora hay un compromiso, una acción y una fecha.
➡️ Ejemplo en equipos: “Vamos a implementar una dinámica de feedback semanal durante el próximo mes y medir su impacto con una encuesta interna el día 30”.
Piensa en la pizza. Si está pensada para cenar hoy, de poco sirve que esté lista dentro de dos años. ¿Puedes terminarla dentro de dos años? Sí. Pero ya no será útil para el momento en que la necesitabas. No por eso hay que abandonar el objetivo, pero quizá toque reorganizarlo. Lo importante es tener claro para cuándo quieres lograr lo que te propones. Y si hay que reajustar, también está bien.
ESPECÍFICO: Un objetivo debe ser claro, conciso y definido, sin ambigüedades.
Quiero que tu mente lo visualice. Si no lo ves, si no puedes imaginarlo, si no puedes casi tocarlo… entonces no está bien planteado. No vale “quiero que el equipo esté mejor”, “quiero estar bien en el trabajo”, “quiero que haya buen rollo”. ¿Qué significa mejor?, ¿cómo sabrás que hay buen rollo?
En coaching de equipos, esto se traduce en: 🧩 “Queremos reducir en un 20% las discusiones improductivas en reuniones de equipo en los próximos dos meses.” 🧩 “Queremos que cada miembro del equipo aporte al menos una idea por semana en las sesiones de innovación del viernes.”
¿Ves la diferencia entre “queremos mejorar la comunicación” y esto último? Uno es una intención, el otro, una dirección. Un objetivo específico se convierte en brújula para el equipo. Lo pueden ver, tocar, medir, y cada paso les acerca.
¿Recuerdas cuando dijiste: “quiero adelgazar”? Bien, di más: ¿cuánto peso quieres perder?, ¿de dónde?, ¿cómo lo vas a hacer?, ¿qué vas a cambiar hoy?
SATISFACTORIO: El objetivo tiene que tener un para qué claro.
Aquí es donde conectamos con la motivación, la emoción, el deseo. El “porque sí” no sirve. ¿Qué vas a sentir cuando logres eso? ¿Qué vas a conseguir más allá del dato, del número?
En el trabajo en equipo, puedes tener un objetivo medible, alcanzable, realista y temporal, pero si no conecta con algo que emocione al equipo… se convierte en una tarea más.
🎯 Un objetivo satisfactorio suena así: 🧠 “Queremos reducir las pausas largas para que nos dé tiempo a terminar antes y podamos salir a nuestra hora, sin agobios.” ❤️ “Queremos tener un espacio de escucha real donde podamos decir lo que nos preocupa, porque sabemos que así trabajamos mejor y nos sentimos parte del equipo.”
Volviendo a tu ejemplo personal: adelgazar 7 kg puede ser un número frío. Pero si detrás está el deseo de sentirse ágil para correr con tu hijo, o de subir una montaña con tus amigos, o de reencontrarte contigo misma… entonces ya no es un objetivo, es una motivación vital. Y eso cambia todo.
Imagina un objetivo de equipo como una gincana: si las pistas están mal dadas o no sabemos interpretarlas, no solo no llegamos al tesoro, sino que el equipo se frustra, se desconecta o se rinde antes de tiempo.
En este viaje, mi rol como coach no es decidir por ti ni decirte qué película ver. Es sostener la linterna, alumbrar el camino, ayudarte a interpretar el mapa. El trabajo, el caminar, es cosa tuya y de tu equipo. Y la recompensa también.
Así que, como en ese restaurante, antes de que alguien más pregunte qué desea tomar tu equipo… hacedlo vosotros. Tomad decisiones. Trazad un rumbo. Y no temáis al mar: el aprendizaje está en la travesía.
En nuestro día a día, a menudo nos encontramos buscando maneras de mejorar nuestra productividad y gestionar mejor el tiempo. Sin embargo, en la búsqueda de alcanzar nuestras metas y ser más productivos, olvidamos un factor fundamental: el equilibrio entre nuestros hábitos saludables y la gestión de nuestras emociones. El exceso de esfuerzo, la presión constante por lograr más y más rápido, y el temor a no ser suficientemente productivos, pueden conducirnos a la frustración, el agotamiento y la sensación de estar perdiendo el rumbo.
Por eso, el primer paso hacia una verdadera productividad no está solo en la organización del tiempo, sino en la creación de hábitos saludables que nos permitan mantener un equilibrio físico y emocional. De nada sirve tener la agenda más organizada del mundo si nuestro cuerpo y mente están al límite de su capacidad. Es esencial cuidarnos y permitirnos transitar los momentos de incomodidad y dolor, entendiendo que el descanso, la pausa y la reflexión también son partes cruciales del proceso.
1. Mantener hábitos saludables es la clave para tener energía durante todo el día. Dormir bien, comer correctamente y realizar actividad física no solo impactan nuestra salud, sino también nuestra productividad. Cuando nuestro cuerpo se siente bien, nuestra mente también se siente más enfocada y motivada.
2. Gestionar las emociones es otro aspecto esencial. Reconocer nuestros miedos, frustraciones y ansiedades, y aprender a transformarlos en motivación, es una habilidad poderosa. Solo así podemos tomar decisiones acertadas, sin que las emociones nos desborden.
3. Productividad con consciencia: La productividad no significa trabajar sin descanso ni sacrificarnos constantemente. Se trata de saber cuándo actuar con intensidad y cuándo dar espacio al descanso. El verdadero secreto está en el equilibrio.
Es cierto que ser productivos es fundamental para alcanzar nuestras metas, pero nunca debemos olvidar que el proceso también es parte del objetivo. Como mencioné anteriormente, la clave está en reconocer que «menos es más» en ciertos momentos. Hay que saber cuándo soltar y cuándo seguir avanzando.
La motivación y la productividad son claves para avanzar, pero siempre debemos recordar que cuidarnos y reconocer nuestras emociones son pasos esenciales para alcanzar nuestros sueños de manera sostenible. La reflexión constante sobre cómo gestionamos nuestro tiempo y nuestras prioridades es lo que nos permite avanzar sin agotarnos ni perdernos en el proceso.
Cuando algo llama tu atención, casi siempre lo hará de dos maneras. Bien desde el yo, o tal vez desde el ego. Siempre habrá situaciones, personas o cosas que despierten y activen alguna emoción en ti.
Entonces pregúntate ¿Qué tiene que ver conmigo?
Cuando nos domina el ego, habla el miedo, nuestras necesidades sin cubrir, expresadas desde la queja, el victimismo, la envidia, el saboteo al otr@ y la comparación negativa.
En este caso pongo el foco fuera de mí, sin asumir ningún tipo de responsabilidad.
Cuando habla el yo, reconocemos en uno mism@ carencias y/o aspectos a trabajar desde la inspiración, la toma de conciencia propia y el autodescubrimiento.
Aquí pones el foco en ti mism@ y te eliges a ti, asumiendo tu responsabilidad, mejorando, comprometiéndote y adoptando un enfoque de disciplina y bondad sin olvidarte de poner límites.
Aquí el otr@ se convierte en una fuente de inspiración y/o comparación positiva, o las acciones que no van contigo, pero resuenan en ti, te invitan a mejorar aquellos aspectos que quieres trabajar desde el yo y no desde el ego.
El rey león siempre fue una de mis películas favoritas. Tanto Simba como Scar soñaban con el trono, sin embargo, para el primero, Mufasa era fuente de inspiración y para el segundo motivo de recelo y frustraciones.
Ambos consiguieron su objetivo, pero uno a base de un proceso vital, esfuerzo, siendo ejemplo para los demás y rodeado de un entorno real y seguro, aunque esto le tomara más tiempo. El otro, tal vez lo logró incluso en menos tiempo, pero a base de amedrentar, rodeado de hienas que le traicionaron en el camino y sintiéndose vacío por dentro pese a todo.
La próxima vez que el ego quiera dominarte, te invito a preguntarte, ¿esto que tiene que ver conmigo? ¿Qué aspectos no estoy trabajando que están dentro de mí?
Muchas cosas cambian a lo largo de nuestra vida personal y profesional. Como seres humanos y sobre todo si somos personas resilientes y con mentalidad de crecimiento, nos adaptamos al cambio, vemos la adversidad como desafíos para aprender y subir de nivel, y por supuesto, nuestros intereses, metas y proyectos varían.Esto es súper válido y sano, ya que así disfrutamos y nos enfocamos en el proceso,el presente y lo que vendrá, dejando de lado el pasado y lo que no podemos controlar.
Sin embargo, y a pesar de todos los giros de guion de la vida, hay algo que en mi se mantiene intacto y es mi “para qué”. Creo que tod@s tenemos un propósito en esta vida, una “misión” pero que no cualquiera está dispuesto a descubrir y luchar por ella.
Desde hace muchos años yo descubrí uno de mis propósitos, al menos a nivel personal y profesional: trabajar por y para las personas. Poder guiar y apoyar a estas a descubrir y alcanzar su potencial brillando con luz propia, esa que muchas veces perdemos por el camino. En muchas ocasiones, la concepción que tenemos de nuestro valor se ve mermada por circunstancias personales, creencias limitantes, falta de recursos, herramientas…para mi siempre será motivo de esfuerzo poder trasladar un mensaje de autodescubrimiento, resiliencia, autoestima positiva y fuerza de voluntad entre otros a través de la formación, talleres, eventos, y en mi propia vida personal, trasladando y compartiendo también mis propias vivencias.
Formar a personas es mucho más que “enseñar” un mensaje o un contenido, es aportar valor y como he dicho, hacer que las personas brillen con su luz propia y tengan motivos “para”…ya que motivar no es dar ánimos, es dar esos motivos, qué te mueve y para qué.
Yo también perdí mi luz en algunos momentos, el rumbo, y como todos, me he encontrado “perdida” a nivel personal y profesional, y es gracias a nunca perder de vista mi propósito y mi valor, y contar con más personas que trabajan para personas, recuperé mis motivos para volver con más fuerza que nunca a una de las cosas que más disfruto profesionalmente .Además, poder contribuir a las personas , no solo a adquirir nuevos conocimientos, si no herramientas para su crecimiento personal y profesional, siempre será una fuente de inspiración y formación continua.
Aprendiendo unos de otros, siendo ejemplo y sumando, siempre seremos personas más completas y abiertas al cambio y los nuevos desafíos.
Hoy hemos tenido el taller de empleo sobre cómo afrontar una entrevista de empleo y cuestiones preliminares, el cual ha sido un éxito 😄
Los participantes han adquirido herramientas clave para hacerse ver y destacar su CV. Recordar no ser un trampantojo! y cuidar nuestra carcasa de presentación.
📄Competencias personales💡preguntas difíciles en una entrevista🤔autoconfianza💪Análisis DAFO 📊Entrenamiento personal🎯