RECONECTAR

Estos días fuera, desconectando, cambiando de ritmo…he tenido tiempo para parar y observar con más calma.
Y hay alguna reflexión que me ha venido mucho a la cabeza…

Hace tiempo entendí algo que no siempre es fácil de ver…
No todo el mundo se alegra cuando avanzas.
Y esto cuesta decirlo, pero aún más aceptarlo.

A veces, cuanto más creces, más notas ciertas miradas, ciertos silencios… ciertas actitudes que no sabes muy bien cómo explicar, pero que se sienten.
Y no, no siempre es algo directo.

No siempre es evidente.
A veces se disfraza de exigencia.

De “feedback”.
De control.
De pequeñas cosas que, sumadas… pesan.

Y ahí llega ese momento incómodo en el que puedes hacer dos cosas:
🔹 Dudar de ti
🔹 O parar y entender algo importante

Que muchas veces, lo que incomoda no es lo que haces… es lo que representas.

Porque cuando alguien se atreve, se expone, crece o simplemente brilla…le recuerda a otros lo que no están haciendo.Y no todo el mundo sabe gestionar eso.

Pero aquí viene lo importante, lo que de verdad marca la diferencia:

No es tu responsabilidad apagar tu luz para que otros se sientan cómodos.
Es tu responsabilidad sostenerla.Cuidarla.Y elegir bien dónde la compartes.
Porque sí, hay personas que se sienten amenazadas.

Pero también hay otras que inspiran y a las que inspiras, que suman y te suman, que te empujan hacia arriba.
Y ahí… es donde merece la pena quedarse.

Mientras tu camino no frene el de otro/as, no tengas miedo ni dudas sobre seguir avanzando,hay caminos compartidos donde todo/as tenemos cabida y otros simplemente paralelos. Cuanto más enfocado/a estés en el tuyo, mejor y más avanzarás.

✨ ¿Te has encontrado o sentido alguna vez en una situación así?

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.