Hola a tod@s!
Hoy os traigo una lectura que me hace especial ilusión.
En 2021 publiqué mi primer libro «todo éxito comienza con un primer paso» del cual os he hablado mucho en este medio.
En el capítulo 2, hablo de la importancia de fijar objetivos, y hoy, he adaptado este capítulo al ámbito empresarial, y os lo comparto en primicia😀
Me gustaría leeros =)
«La marea mueve el barco, pero tú diriges las velas», S. Polo, 2020.

Un equipo se reúne en la sala de reuniones de la empresa para planificar el nuevo trimestre. Es una ocasión importante: se han fijado grandes retos, y cada departamento debe estar alineado. Sin embargo, al revisar los objetivos propuestos y las tareas asignadas, el grupo se queda en silencio. Con tantos tecnicismos y propuestas sin aterrizar, nadie parece tener claro por dónde empezar o qué aportar. Como suele ocurrir cuando hay confusión o miedo al juicio, las dudas se quedan en el aire, sin respuesta.
Llega la jefa de equipo y pregunta: «Equipo, ¿qué deseamos tomar?». Y, como Fulanito y Fulanita, el grupo responde con lo mínimo para salir del paso: «Algo ligerito, por favor». Resultado: objetivos genéricos, tareas vagas y, al final del trimestre, resultados lejos de lo esperado. Y lo más importante: un equipo poco motivado y desconectado del propósito.
¿Sabes lo que no tomó ese equipo? DECISIONES.
La vida de un equipo, como la de una persona, también se parece al mar. Hay vientos, mareas, tormentas, y a veces aguas tranquilas. El entorno laboral está lleno de factores incontrolables: cambios de estrategia, clientes exigentes, reajustes presupuestarios… Pero el barco sigue siendo el equipo, y las velas que lo mueven son sus decisiones, su acción y, sobre todo, su dirección.
Como en cualquier viaje, para llegar a un buen puerto necesitamos OBJETIVOS. Y no solo eso, sino saber desde dónde partimos, qué herramientas tenemos a bordo y qué hábitos pueden acercarnos o alejarnos de esa meta.
En coaching de equipos, hablamos de la importancia de la VISIÓN COMPARTIDA. Si no sabemos a qué destino apunta nuestro barco, cada miembro del equipo remará hacia una dirección distinta. Por eso, es fundamental alinear sueños individuales con objetivos comunes, convertir la fantasía de «ser un equipo de alto rendimiento» en planes reales con acción y fechas.
Y aquí llega otra pregunta clave: ¿es lo mismo un sueño que un objetivo? En coaching decimos que no. El sueño inspira, pero el objetivo transforma. La diferencia entre uno y otro es un plan de acción y una fecha. Quiero que mi equipo trabaje mejor, se comunique mejor, logre resultados. Perfecto. Pero, ¿cuándo? ¿Cómo sabremos si lo estamos consiguiendo?
Ahí entra la metodología SMART (o MARTES, si prefieres):
- Medible: Debes cuantificar tu objetivo, que este sea medible en la realidad o en el tiempo.
- Alcanzable: Que sea coherente con nuestros recursos y capacidades.
- Realista: Que se pueda lograr dentro del contexto actual y con plazos claros y adaptados
- Tangible: Concreto en el tiempo
- Específico: Concreto y claro
- Satisfactorio: Retador

Lo desarrollo:
MEDIBLE: Que se pueda cuantificar
Objetivos como “quiero mejorar en mi trabajo”, “quiero motivar más a mi equipo” o “quiero que las reuniones sean más eficaces” están bien como punto de partida, pero no son suficientes si no los bajamos al terreno de lo concreto.
➡️ Ejemplo profesional: “Quiero que mi equipo de atención al cliente reduzca el AHT (Average Handling Time) en 30 segundos durante el próximo trimestre”.
➡️ Otro ejemplo: “Quiero aumentar la conversión de ventas del 12% al 15% en los próximos dos meses”.
¿Ves la diferencia? Medir un objetivo nos permite saber si vamos por buen camino o si necesitamos ajustar acciones. No es lo mismo querer adelgazar que querer perder 5 kg en tres meses. O decir “quiero que mi equipo esté más unido” que marcar una actividad conjunta cada semana y medir su impacto con un cuestionario de clima laboral.
ALCANZABLE: Que pueda lograrse con los recursos actuales
Aquí entra en juego la honestidad contigo mismo y con tu equipo. ¿Tienes tiempo, medios, equipo, competencias… para alcanzar ese objetivo?
➡️ Ejemplo: No es alcanzable decir “quiero que mi equipo multiplique por 10 las ventas en una semana” si ni siquiera se han formado en técnicas de upselling. Pero sí es alcanzable proponer una subida del 10% mensual si cuentas con la formación y seguimiento adecuados.
Piensa en esto: muchas veces los objetivos no se alcanzan no porque sean imposibles, sino porque pedimos correr una maratón sin ni siquiera haber andado 1 km.
REALISTA: Que tenga sentido en este momento
Aquí es donde muchas personas y equipos tropiezan: querer resultados de campeonato sin haber pasado por entrenamientos previos. Lo que es alcanzable puede no ser realista si no se ajusta a tu momento vital, profesional o al nivel del equipo.
➡️ Ejemplo realista: “Quiero liderar un equipo multidisciplinar en el próximo año” es realista si ya has sido responsable de proyectos y estás formándote en liderazgo. No lo sería si acabas de incorporarte a la empresa hace dos semanas sin experiencia en coordinación.
➡️ Ejemplo de coaching: En sesiones de coaching, muchas veces surge un objetivo como “Quiero tener un equipo 100% autónomo en un mes”. ¿Es alcanzable? Puede ser. ¿Es realista? No si actualmente haces micromanagement, no delegas y tu equipo tiene poca experiencia. En ese caso, habría que dividirlo en pasos más pequeños: “delegar tareas menores”, “dar feedback efectivo”, “fomentar la toma de decisiones”.
Los objetivos necesitan tiempo, paciencia y también saber retroceder cuando toca. Como en esa receta que necesita cocción lenta. No por subir el fuego vas a cocinarla antes… lo más probable es que se queme. Y eso aplica también al liderazgo.
TANGIBLE: Que tenga una fecha o entrega concreta
Un objetivo sin una fecha límite es solo un deseo. ¿Cuántas veces has oído “algún día quiero lanzar mi proyecto”, “algún día montaré un equipo de formación”, “algún día escribiré un libro”?
➡️ Ejemplo profesional: “Quiero presentar un plan de mejora del clima laboral antes del 30 de junio”. Ya no es solo un deseo, ahora hay un compromiso, una acción y una fecha.
➡️ Ejemplo en equipos: “Vamos a implementar una dinámica de feedback semanal durante el próximo mes y medir su impacto con una encuesta interna el día 30”.
Piensa en la pizza. Si está pensada para cenar hoy, de poco sirve que esté lista dentro de dos años. ¿Puedes terminarla dentro de dos años? Sí. Pero ya no será útil para el momento en que la necesitabas. No por eso hay que abandonar el objetivo, pero quizá toque reorganizarlo. Lo importante es tener claro para cuándo quieres lograr lo que te propones. Y si hay que reajustar, también está bien.
ESPECÍFICO: Un objetivo debe ser claro, conciso y definido, sin ambigüedades.
Quiero que tu mente lo visualice. Si no lo ves, si no puedes imaginarlo, si no puedes casi tocarlo… entonces no está bien planteado. No vale “quiero que el equipo esté mejor”, “quiero estar bien en el trabajo”, “quiero que haya buen rollo”. ¿Qué significa mejor?, ¿cómo sabrás que hay buen rollo?
En coaching de equipos, esto se traduce en:
🧩 “Queremos reducir en un 20% las discusiones improductivas en reuniones de equipo en los próximos dos meses.”
🧩 “Queremos que cada miembro del equipo aporte al menos una idea por semana en las sesiones de innovación del viernes.”
¿Ves la diferencia entre “queremos mejorar la comunicación” y esto último? Uno es una intención, el otro, una dirección. Un objetivo específico se convierte en brújula para el equipo. Lo pueden ver, tocar, medir, y cada paso les acerca.
¿Recuerdas cuando dijiste: “quiero adelgazar”? Bien, di más: ¿cuánto peso quieres perder?, ¿de dónde?, ¿cómo lo vas a hacer?, ¿qué vas a cambiar hoy?
SATISFACTORIO: El objetivo tiene que tener un para qué claro.
Aquí es donde conectamos con la motivación, la emoción, el deseo. El “porque sí” no sirve. ¿Qué vas a sentir cuando logres eso? ¿Qué vas a conseguir más allá del dato, del número?
En el trabajo en equipo, puedes tener un objetivo medible, alcanzable, realista y temporal, pero si no conecta con algo que emocione al equipo… se convierte en una tarea más.
🎯 Un objetivo satisfactorio suena así:
🧠 “Queremos reducir las pausas largas para que nos dé tiempo a terminar antes y podamos salir a nuestra hora, sin agobios.”
❤️ “Queremos tener un espacio de escucha real donde podamos decir lo que nos preocupa, porque sabemos que así trabajamos mejor y nos sentimos parte del equipo.”
Volviendo a tu ejemplo personal: adelgazar 7 kg puede ser un número frío. Pero si detrás está el deseo de sentirse ágil para correr con tu hijo, o de subir una montaña con tus amigos, o de reencontrarte contigo misma… entonces ya no es un objetivo, es una motivación vital. Y eso cambia todo.
Imagina un objetivo de equipo como una gincana: si las pistas están mal dadas o no sabemos interpretarlas, no solo no llegamos al tesoro, sino que el equipo se frustra, se desconecta o se rinde antes de tiempo.
En este viaje, mi rol como coach no es decidir por ti ni decirte qué película ver. Es sostener la linterna, alumbrar el camino, ayudarte a interpretar el mapa. El trabajo, el caminar, es cosa tuya y de tu equipo. Y la recompensa también.
Así que, como en ese restaurante, antes de que alguien más pregunte qué desea tomar tu equipo… hacedlo vosotros. Tomad decisiones. Trazad un rumbo. Y no temáis al mar: el aprendizaje está en la travesía.
Espero que os haya gustado y os sirva 😊